America Latina

August 31, 2017

Allende y Maduro, iguales pero distintos

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Written by: analisislibre
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Germán Gil Rico

Los comunistas, empezando por la troica diabólica Lenin, Trotsky y Stalin, son “demócratas” mientras no han llegado al poder mediante el voto o por el asalto armado. Una vez controlado los mandos gubernamentales, muestran garras, colmillos y el fétido aliento de bestia apocalíptica.

El doctor Salvador Allende fue un político con nivel académico y cultural de altísimos quilates que profesó el marxismo, desde sus primeros pasos de luchador social hasta el último día de su parabólica existencia. En su recorrido de Norte a Sur, desde la Región de Arica y Parimacote hasta Región de Magallanes, denunciando la injusticia social y proponiendo fórmulas para superar la vida miserable del chileno marginado, conquistó miles de adeptos que en el momento electoral se multiplicaron y lo eligieron parlamentario en varias ocasiones, llegando a ser Presidente del Senado.

En 1970, luego de varios intentos, triunfa en la elección presidencial con el voto de una alianza multipartidista. Desde moderados socialdemócratas hasta el Partido Comunista, pasando por los comecandela del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, integraron la comparsa de la denominada Unidad Popular. El 03 de Noviembre de ese año fue investido Presidente de la República y comenzó la tragedia de Chile y la suya.

Veamos. Integra el gabinete únicamente con miembros de los partidos de la UP, lo que preanuncia inequívoca tendencia sectaria que no tardará en acentuarse. Por el resquicio de una ley aprobada en 1932 firma el decreto de nacionalización (confiscación) de la minería y la requisición de empresas. Caen la producción y las reservas internacionales; el control de precios y una política monetaria de locura desembocan en inflación y desabastecimiento que, a su vez, generaran violencia sin que el gobierno amarre sus locos ni enmiende sus desafueros. Con el agua al cuello se propone llamar a referéndum. Es tarde. El 11 de Septiembre las Fueras Armadas dan un golpe de Estado. Allende se “suicida” y Pinochet instaura la tiranía.

Maduro es distinto pero igual. Muy poco se sabe de su parábola vital. Es posible que ni él mismo pueda asegurar donde nació y mucho menos presentar su partida de nacimiento. Son misterios, como lo es si su escolaridad superó la primaria. Lo que se conoce es que en la adolescencia la Liga Socialista, el partido de Jorge Rodríguez (padre) de los secuestradores de Niehous y del Caracazo, lo mandó a Cuba. Allí le extirparon del cerebro la información que pudo haber tenido de la democracia y le inocularon toda la basura Castrocomunista. Tras el fracaso de los golpes de Chávez lo “sembraron” en su entorno y comenzó a volar como el papagallo, atado a una cuerda manipulada desde La Habana.

Cuando muere Chávez, quien lo designó como heredero, era Vicepresidente, y había sido Presidente de la Asamblea Nacional y Ministro de Relaciones Exteriores. Asume la Presidencia de la República cabalgando sobre una aberración constitucional. Da continuidad a las políticas diseñadas por Lenin, Trotsky y Stalin, implantadas por Fidel Castro y ordenadas, para estricto cumplimiento por sus cipayos. Es saludable dejar claro que con Maduro no comenzó el desastre palpable en la quiebra política, económica y moral del país. El culpable es Chávez. El añejo modelo vino de lejos y en este continente encontró predicadores (embaucadores de oficio) promoviéndolo como Libro Sagrado, arca donde mora la verdad y la sabiduría que da luces a quienes promueven la redención material de los desposeídos.

En la actualidad Venezuela recorre el camino alfombrado de abrojos que tocó a Chile entre 1970 y 1973. La confiscación fincas agropecuaria y plantas procesadoras de alimentos, fábricas de medicamentos, centros de abastecimiento y mucho más, junto a la quiebra de PDVSA, la industria ferrosa y el asalto al erario público construyeron la crisis humanitaria.

Maduro viola la Constitución. Saboteó el Referendo Revocatorio. No quiere medirse porque se sabe derrotado. Ojalá reflexione antes del anochecer. No sea que de golpe que un Pinochet redivivo lo cargue. Y…a nosotros también.






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