America Latina

diciembre 23, 2011

Desafíos de las compañías extranjeras

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Written by: analisislibre

Ronald Pantin*

La industria petrolera debe ser una locomotora vigorosa para la economía, como lo han planteado los dos últimos gobiernos (de Colombia)

Colombia está muy cerca de pertenecer al club selecto de países que producen más de un millón de barriles de petróleo al día. Quizás lo más impresionante de este logro es el relativo corto tiempo que le tomó al país revertir una tendencia de declinación en la producción, donde se veía muy cerca el fantasma de perder la autosuficiencia, a duplicar la producción en tan solo cinco años. Esta favorable situación fue producto de políticas acertadas de incentivos a la inversión extranjera, e implantación de reglas claras en el sector de hidrocarburos, todo bajo la égida de la ANH. Además, la política de seguridad democrática hizo esto posible en un país donde hace 10 años pensar en esto era inverosímil. En ese contexto, un ‘contingente’ de compañías petroleras ha venido llegando a Colombia en los últimos 5 años, siguiendo la invitación del Gobierno, y de la mayoría de su sociedad, que acostumbra acoger y fomentar las buenas iniciativas. Trabajar e invertir en Colombia contiene la necesidad de responder con altura a la acogida que se nos ha brindado, y por eso quiero plantear algunas reflexiones no solo como empresario, si no como miembro de una sociedad que me ha honrado con ser un ciudadano más de esta tierra.

Cuatro desafíos fundamentales se plantean a las compañías petroleras que hemos llegado en los últimos años al país. El primer reto que tuvimos que afrontar fue un desarrollo acelerado del plantel de empresas contratistas que estaban acostumbradas a un nivel más pausado de operación. El siguiente reto fue que, casi inmediatamente, la infraestructura de transporte de hidrocarburos se quedó corta para los volúmenes de producción que se lograron. El otro desafío será adecuar la capacidad de los puertos de Coveñas y Puerto Bahía en Cartagena para manejar los volúmenes crecientes de exportación. Y el cuarto, y más importante, es definir cómo debe ser la relación del sector petrolero entre sus principales agentes: sociedad, trabajadores, Estado y empresas.

Los tres primeros retos están en proceso de ser solventados. Nuestra respuesta al cuarto es, sin duda, parte esencial de lo que definirá el futuro de Colombia dentro de la economía global. Solo tenemos que ver los noticieros para darnos cuenta de lo que está pasando en Egipto, Siria, Wall Street o Puerto Gaitán. La sociedad exige mayor democratización y participación en los procesos productivos y no acepta, con razón, que esta riqueza no sea aprovechada para su desarrollo y bienestar de manera sostenible. El auge petrolero es solo la primera etapa de un proceso de crecimiento social sostenible, que debe perdurar e imbricarse en las sociedades que más afecta y que permita apalancar el progreso de las futuras generaciones. Es decir, un desarrollo donde se equilibren el ambiente, el crecimiento social y la economía.

En un diálogo abierto se hace necesario responder preguntas básicas: ¿creemos en los beneficios de la inversión extranjera para el desarrollo de los recursos naturales? ¿Cómo balanceamos el desarrollo económico con la protección del medio ambiente? ¿Cómo incorporamos un sindicalismo progresista? ¿Cómo se transfiere la riqueza generada en procesos sostenibles para las comunidades? En últimas, parafraseando al pensador venezolano Arturo Uslar Pietri, cómo sembrar el petróleo para que toda la sociedad coseche.

La industria petrolera debe ser una locomotora vigorosa para la economía, como lo han planteado los dos últimos gobiernos. Se debe evitar a toda costa que esta se convierta en herramienta de ideologías autoritarias y populistas. Despilfarrar esta oportunidad irrepetible sería imperdonable pensando en el futuro de nuestros hijos y en la búsqueda de cerrar la brecha entre pobres y ricos. Por eso hay que tener referentes, dialogar y elegir. ¿Noruega o Nigeria? O nuestro propio modelo que nos permita construir una nueva relación entre petróleo y sociedad.

* CEO de Pacific Rubiales Energy. Ex directivo de PDVSA.






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