America Latina

febrero 20, 2015

OEA, UNASUR, Venezuela: seamos dignos!

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Written by: analisislibre
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Gustavo Coronel / Washington DC / analisislibre.org

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Si les queda algún residuo de dignidad a los líderes políticos latinoamericanos, deben pronunciarse sin demoras en contra de los atropellos, corruptelas y abusos de poder que predominan en las actuaciones del régimen político venezolano. Estos organismos están gerenciados por dos figuras tristes del mundo político de nuestra región: José Insulza en la OEA, a punto de salir y Ernesto Samper, en UNASUR, narcófilo ex-presidente de Colombia.

Hemos asistido por 15 años al silencio cómplice de la región ante la corrupta satrapía venezolana, representada, primero por el difunto Hugo Chávez Frías y, ahora,  por  su golem Nicolás Maduro. Es imposible que el liderazgo político latinoamericano no haya estado al tanto de las violaciones, los atropellos, el abuso de poder de este par de locos, apoyados por narco-generales y resentidos sociales de la izquierda en busca de venganza.

Si no es la ignorancia, que es lo que ha explica el silencio por parte de presidentes y otros líderes de la región? En algunos, la razón es evidente: su silencio ha sido el producto de afinidades ideológicas, potenciadas al máximo por ser beneficiarios de  millones de dólares sustraídos al pueblo de Venezuela: este es el caso claro y confeso de los presidentes o ex-presidentes  de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba y Argentina y del obispo gozón de Paraguay y el parásito con sombrero de Honduras. Este es el caso del triste José Mujica, quien así lo ha declarado con candor. Ha confesado Mujica que a Venezuela y su petróleo era imposible antagonizarla. Este pobre hombre llegó al extremo de asistir a, y participar como orador, en un mitin de Hugo Chávez en Venezuela, pidiéndole al país votar por él, cuando ya se encontraba prácticamente agonizante, por lo cual su candidatura presidencial era un fraude gigantesco en contra del pueblo venezolano. Este silencio comprado también ha sido el caso de los países anglo-parlantes del Caribe y de la República Dominicana, cuyos votos en el seno de la OEA fueron entregados al régimen venezolano a cambio de unos $20.000 millones que le han faltado a los pobres de Venezuela.

En otros casos la razón ha sido la combinación de intereses comerciales con simpatías ideológicas, una combinación que ha prevalecido sobre la honestidad y dignidad que los presidentes le deben a sus pueblos.  Ese es el caso del miserable Lula da Silva,  cómplice de Chávez,  a quien llamó el mejor presidente en la historia de Venezuela, mientras las empresas brasileñas  obtenían jugosos contratos de construcción y la ya corrupta Petrobras hacía negocios con la corrupta PDVSA. Lula se permitía hasta burlarse de los venezolanos, cuando le confesaba a la prensa brasileña que cada tres meses debía ir a Venezuela a tranquilizar/ controlar al loco Chávez. Mujica se unía a la burla al decir que Chávez estaba bien como presidente…. Para Venezuela, es decir, que el pueblo venezolano se merecía al loco.

Aún en  otros casos la razón del silencio  ha sido, simplemente, la cobardía, el temor a dar un paso al frente y deslindarse de la satrapía venezolana para no verse envueltos en conflictos con los vecinos. Este ha sido el claro caso de Juan Manuel Santos, en Colombia. Su silencio ha sido definido por algunos como sagacidad, como una prueba de cautela orientada al mantenimiento de un equilibrio precario con el orate de Barinas, a quien llamaba “su mejor nuevo amigo”. Humala, en Perú, no ha sido amigo del régimen y creo que hay que darle crédito por su postura, si no definida, al menos discretamente opuesta a los groseros líderes venezolanos. Un caso inexplicable ha sido la presidenta Bachelet, quien ha guardado un silencio que no se compagina con la tradición democrática de Chile ni con la decisión con la cual nuestro país defendió a  la sufrida oposición chilena en tiempos de Pinochet. Ella ha sido cobarde pero en ella también ha influido la reticencia a alinearse con USA, expresión de ese complejo de inferioridad que se traduce en posturas anti-estadounidenses en el hemisferio.

En la región los claros aliados de la democracia venezolana en contra de la barbarie “revolucionaria”  han sido la siempre consecuente Canadá, los Estados Unidos (con largos períodos de indiferencia), México, Costa Rica y los nuevos gobiernos de Paraguay y Honduras.  Y con menos énfasis, Perú y Chile.

Pero el escenario ha cambiado radicalmente para los numerosos gobiernos vendidos al régimen chavista como contraprestación al  petróleo barato y subsidiado que les ha dado el régimen venezolano. El precio del petróleo ha bajado dramáticamente y podría seguir relativamente bajo por algún tiempo.  Ya el narco- régimen venezolano  no puede seguir repartiendo los millones de dólares que repartía con tanta liberalidad en el pasado. No lo puede hacer porque necesita cada centavo de ingreso petrolero para no naufragar y porque la producción petrolera ha bajado, por causa de la incompetencia y corrupción de la pandilla que maneja PDVSA.

A esos gobiernos del ALBA, de UNASUR, de PetroCaribe, les digo: busquen otros amos, busquen otras tetas, libérense de la dependencia del petróleo venezolano, dejen de arrodillarse frente al benefactor que ya no puede seguir jugando ese papel. Hagan un gesto de dignidad que los redima, al menos parcialmente, del triste papel que han jugado. Ya el castrismo cubano lo ha visto así y se prepara, como inteligente prostituta del Caribe, para entregarse a USA. Y lo mismo le está sucediendo a los países de PetroCaribe, los cuales ya han advertido que tendrán que buscarse otro árbol al cual arrimarse.

A Dilma Roussef le digo: Olvídese de jugar el mismo papel que jugó Lula, de celestina del régimen venezolano. Ya usted tiene demasiados problemas domésticos para estar apoyando regímenes despreciables como el del podrido Nicolás Maduro.

A José Miguel Insulza le digo: haga como Don Quijote, quien vivió loco pero murió cuerdo. Haga un último gesto de dignidad y denuncie las violaciones venezolanas a la Carta Interamericana.

A Ernesto Samper le digo: apártese. Tenga vergüenza. No siga haciendo el bochornoso papel de mandadero de un bárbaro iletrado.  Ese no puede ser un papel permisible para un ex-presidente de Colombia.

A los Estados Unidos les digo: arrecien las sanciones y filtren los nombres de los miserables sancionados, siempre y cuando ello no les impida llevar a cabo las confiscaciones de bienes que deberían tener lugar. Habrá que pensar en hacer algo en relación con el petróleo importado de Venezuela, mientras dure el salvaje en el poder. Por mucho tiempo USA excluyó el petróleo venezolano de un trato hemisférico preferencial. Lo hizo mientras en Venezuela gobernaban presidentes democráticos. Por qué no le ponen ahora un impuesto extra a ese petróleo que viene de un régimen forajido? Esa sería una manera elegante de apretarle unos tornillos más al miserable régimen de Maduro.

Señores del hemisferio. El régimen forajido de Nicolás Maduro ha llegado a niveles insoportables de abuso, de corrupción y de inmoralidad. No pueden ustedes, en conciencia, considerarlo como un gobierno normal, bueno o malo, pero respetable. Este es un régimen que no puede ser aceptado por nadie que pretenda ser civilizado.

Les pido a los venezolanos que se alcen.

Le pido al país que se alce, que se rebele en contra del terror, de la ineficiencia y la suciedad física y moral del régimen. El narco-militarismo no se atrevería a masacrar a un pueblo masivamente en las calles, protestando. Uno a uno, cada venezolano es fácil presa de la barbarie. Todos juntos, en la calle, los venezolanos serían invencibles. Sucedió antes, cuando Pérez Jiménez y sucederá de nuevo.

No tengamos miedo a los espantapájaros, a los policías encapuchados, a los cubanos mercenarios, a las bravatas del capo de la droga, a los desatinos incoherentes de Maduro, a las arengas del narco-militarismo.  Son ladridos de perros desdentados que esperan que el ruido espante a sus víctimas






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