Opinion

February 13, 2017

Reflexiones sobre la situación venezolana

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Written by: analisislibre
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RESUMEN: El chavismo va caer en los próximos meses, no sabemos todavía si por explosión o implosión. La manera de su caída determinará si somos o no un país capaz de verdadero progreso.
 .
Gustavo Coronel / Washington, DC
 
1.  En torno a la situación venezolana de hoy solo existen tres posturas posibles: La oposición -> resistencia, la indiferencia o la colaboración, es decir, la voz alzada en diferentes tonos, el silencio o la entrega.
2.  Cada venezolano sabe o debería saber a qué grupo pertenece. En mi opinión los porcentajes representados por cada postura son: 25% en la oposición -> resistencia; 60% indiferentes y silenciosos; 15% colaboracionistas. Sin embargo, entre el 25% del grupo de la oposición -> resistencia existe una división importante entre quienes hablan de oposición solo por las vías electorales y quienes ya no creen en estas vías en la Venezuela de hoy y hablan de resistencia ciudadana abierta.   Esta división de posiciones sigue causando graves demoras en la estructuración de estrategias eficaces entre quienes están alineados en la oposición -> resistencia.
3.   Muchos de quienes permanecen en silencio quisieran ver salir al régimen actual del poder pero no hacen nada para lograrlo. Este grupo es, lamentablemente, la mayoría. Desprecian al gobierno, hablan mal de él, se quejan de la situación pero esperan que otros hagan el trabajo de cambiar las cosas. Cuando llegue el momento se pondrán al lado de los ganadores. Así siempre ha sido en Venezuela.
4.  Hay miembros de la oposición quienes desean ver salir al régimen pero piensan que todavía es muy fuerte y tiene el apoyo de la Fuerza Armada, por lo que se hace necesario pactar con ellos, negociar con ellos. Esto es lo que ha dado origen a la alternativa del diálogo, la cual se ha convertido en uno de los factores más negativos en la escena política venezolana, demorando innecesariamente la resistencia y la confrontación que serán indispensables para salir efectivamente del régimen. Por supuesto, el régimen y sus cómplices de UNASUR, ayudados por operadores políticos que militan en la oposición,  mantienen abierta esta alternativa. A pesar de que no se está llevando a cabo, la idea sigue viva debido a la habilidad del régimen, a las celestinas de UNASUR y hasta de la representación vaticana, lo cual sigue demorando las labores de la resistencia. 
5.  Los colaboracionistas del mundo civil son la minoría y saben que el régimen no durará mucho, por lo que tratan de obtener el mayor provecho personal en el menor tiempo posible, a fin de poder quedar intactos con su dinero mal habido, bien sea en otros países o en Venezuela, ayudados por la tradicional falta de memoria e indiferencia del grueso de la población.
6.  Entre los colaboracionistas más perniciosos se encuentra un grupo clave, parasitario, el cual ha sido históricamente una pesada carga para el país, demorando sus intentos de progreso. Me refiero a la Fuerza Armada. Dentro de este grupo se presenta la misma situación que prevalece en el colectivo general: hay quienes resisten, hay quienes mantienen silencio y quienes colaboran. Evidentemente, quienes mantienen silencio, esos ni-nis con uniforme, lo hacen pensando solamente en su bienestar personal. Tiendo a pensar que la mayoría de los militares es actualmente colaboracionista, en diferentes grados. Es gente que recibe privilegios que el resto del país no recibe, hasta automóviles de regalo. Como grupo  se benefician indebidamente de la distribución de  los alimentos, ya controlan la empresa petrolera y han llegado a ser socios dominantes del régimen opresor. Viven en una Venezuela de relativa abundancia muy diferente a  la Venezuela en la cual viven los millones de gente hambrienta y humillada que integran la mayoría del país.
7.  El balance de estas tres posturas determinará el desarrollo de los acontecimientos. Hasta ahora ha prevalecido la indiferencia y el silencio en Venezuela y ello explica la razón por la cual el régimen aún se mantiene en el poder. No hay otra explicación. La permanencia del régimen chavista en el poder se debe, en gran parte, a la carencia de conciencia ciudadana de una gran porción de la población, la cual es víctima del régimen y desearía verlo afuera pero espera que el trabajo sea hecho por otros. El régimen se mantiene, en sumo grado, debido a la  ignorancia y apatía del grueso de la población.    
8.  Si los porcentajes que he dado arriba están razonablemente cercanos a la realidad ello explica las razones por las cuales el régimen no ha caído todavía, a pesar de la trágica situación del país.  Son dos las principales razones: una, porque la gran masa sigue cruzada de brazos y  esa indiferencia y silencio de las mayorías debilita la resistencia y es, además, visto por quienes resisten como señal de que el país no desea una confrontación y, dos, porque a pesar de que el camino electoral ha sido ya clausurado por el régimen, líderes de lo que debería ser la resistencia abierta todavía hablan de la vía pacífica, constitucional y electoral como la única vía. Quienes así piensan son oposición pero no son resistencia.  
9.  Aun con la indiferencia del 60% de los venezolanos el régimen ya hubiera caído si el 25% de la oposición-> resistencia se hubiera puesto de acuerdo. Pero no ha sido este el caso. El proceso mediante el cual se está pasando en el seno de este grupo de la oposición a la  resistencia ha sido lento, largo y doloroso, ha costado miles de vidas y un gran empobrecimiento espiritual en la población. Aunque al inicio hubo gran unidad en torno a la postura electoral, ya esta postura ha ido dado paso al convencimiento de que esa vía está cerrada por la fuerza bruta de quienes se aferran al poder y de que es necesaria la rebelión ciudadana, no importa cuales sean las consecuencias.
10.              El país se acerca inevitablemente a un desenlace. El régimen chavista está condenado a salir del poder a corto plazo, ya sea por explosión (inducido por la resistencia) o por implosión (colapso interno), debido a la situación de deterioro del país. Por mucho tiempo he argumentado que la implosión del régimen, fenómeno que no se debería al rechazo ciudadano sino a su muerte por colapso y pudrición interna, si bien nos daría la oportunidad de establecer un nuevo gobierno nos dejará también con el estigma nacional de no haber sido nosotros, los ciudadanos, quienes expulsamos a estos malandros del poder. En otras palabras, los venezolanos habríamos dejado que se pudriera el país para ver a los chavistas fuera de Miraflores. Esa sería una derrota que siempre llevaríamos encima como pueblo, una derrota con hedor a cobardía y a falta de conciencia ciudadana.
11.              La verdad es que lo que parece hoy más probable es que el régimen muera por implosión. En los últimos días la situación del régimen se complica y el desenlace pudiera venir en cualquier momento, empujado por los Estados Unidos y la OEA. La presidencia y la vicepresidencia están involucrados en tráfico de drogas y terrorismo. Basta ver los índices financieros, económicos, sociales y políticos del país para darnos cuenta de que este es un régimen que agoniza.  Pero si fuera por los venezolanos parecería que su muerte tendría que esperar que el último lingote de oro de las reservas internacionales haya sido vendido, que la última empresa privada haya cerrado sus puertas, que el último acreedor internacional haya demandado al país, que los venezolanos tengan que hacer humillantes colas para recibir la comida que tendrá que enviarnos de emergencia la ayuda humanitaria internacional desde los países de la región que un día fueran objeto de nuestra generosidad. Un país que tuvo ingresos del orden de los 1.5 millones de millones de dólares durante la etapa chavista está reducido hoy, después de 18 años de barbarie chavista, a la miseria más espantosa.
$1.500.000.000.000 es el monto del dinero robado, despilfarrado, mal utilizado, desperdiciado, regalado por los bárbaros del chavismo.
12. Venezuela no puede darse el lujo de pasar la página a esta inmensa tragedia y pretender que mañana todo seguirá igual y que Chávez y Maduro, ese par de traidores, ineptos y corruptos, seguirán siendo estudiados por nuestros niños como líderes del siglo XXI. Si nosotros permitimos que esta pandilla de malhechores se vaya tranquilamente a disfrutar de sus riquezas mal habidas, nos merecemos todo lo que nos ha pasado.





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