America Latina

diciembre 17, 2012

Elecciones regionales venezolanas: Capriles triunfa, a pesar de Chávez

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Written by: analisislibre

En pocas palabras. Javier J. Jaspe / Washington D.C.

El domingo 16 de diciembre pasado (16D) se celebraron las llamadas elecciones regionales en Venezuela, para elegir los gobernadores de 23 estados. Según las cifras oficiales emitidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) hasta el momento, el chavismo logró el triunfo en 19 estados, la oposición democrática en tres (Amazonas, Lara y Miranda) y en uno de esos estados, Bolivar, esta última ha impugnado la victoria que habría logrado el chavismo. Entre los candidatos triunfantes de la oposición, se encuentra Henrique Capriles Radonski, quien fue reelecto para un nuevo período en el Estado Miranda, venciendo al anterior Vicepresidente chavista, Elías Jaua, a pesar de la explotación del sentimiento de lástima de los venezolanos, por la anunciada enfermedad de Hugo Chávez Frías, para beneficiar esta última candidatura.

Todavía luce prematuro extraer enseñanzas definitivas de los resultados antes reseñados, pero no compartimos la ola pesimista de comentarios emitidos hasta ahora, que ven principalmente aspectos negativos en los mismos y pretenden erigir a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) en el principal responsable y chivo expiatorio de lo sucedido. Antes, por el contrario, sin descartar que el papel de este último organismo puede mejorarse, es preciso reconocerle el mérito que ha tenido en aglutinar y unificar un conjunto variado de organizaciones políticas de la oposición democratica, así como actuar ante una difícil situación con un árbitro electoral parcializado y un gobierno altamente ventajista.

Es más, en los resultados del 16D también pueden encontrarse elementos positivos de gran significación, entre ellos, que el triunfo logrado por Henrique Capriles Radonski.reafirma su condición de lider indiscutible de la alternativa democratica, para el caso de que se realicen elecciones presidenciales en el 2013, como consecuencia de la anunciada enfermedad que mantendría actualmente a Chávez en Cuba. Capriles asumió valiente y firmemente un alto riesgo de pérdida de su liderazgo, al haber optado por presentar su candidatura a la gobernación del Estado Miranda, luego de su derrota frente a Chávez el 7 de octubre pasado, desoyendo las opiniones que le aconsejaban no lanzarse y jugar más bien un papel de promotor nacional de los otros candidatos a gobernadores de la oposición en las elecciones del 16D. Adicionalmente, algunos factores jugarían en favor del triunfo de una eventual candidatura de Capriles en  unas posibles elecciones en el 2013, si se observa con mayor detenimiento el contexto y condiciones que privaron en la realización de las  elecciones del 16D.

Nótese, en primer término, el alto porcentaje de abstención que se produjo en las elecciones del 16D. De acuerdo con informaciones preliminares, la abstención se ubicaría en un monto cercano al 46% del registro de electores, o sea, un monto aproximado de ocho millones de votantes. Aunque esta abstención puede haber jugado de manera bastante similar, tanto para el chavismo como para la oposición, quiere decir que existe un conjunto potencial de votos a captar para el candidato de la oposición que sería potenciado por el hecho de que Chávez estaría ausente de la contienda en el 2013, ya que la candidatura del chavismo estaría en manos de Nicolás Maduro, el actual vicepresidente, previa renuncia a este cargo por exigencia constitucional. Esta posibilidad de captación de votos adicionales no es en modo alguna remota, pues Capriles ya ha vencido en contiendas regionales a dos vicepresidentes chavistas, Diosdado Cabello en el 2008 y Elías Jaua en el 2012, por lo que sería consecuente con esta tendencia, el triunfo del primero sobre Nicolás Maduro, esta vez en unas eventuales elecciones presidenciales el próximo año.

Por otra parte, cabe mencionar, que aunque la votación del chavismo y la oposición democratica el 16D refleja un componente proporcional bastante parecido al de las elecciones del 7 de octubre pasado (7O), la diferencia entre el voto del chavismo (4.3 millones o 55%) y el de la oposición (3.5 millones o 45%), se redujo considerablemente en valores absolutos a la mitad en las elecciones del 16D, con relación a la que ocurrió el 7O. Efectivamente, mientras la indicada diferencia en estas últimas elecciones sobrepasó el millón y medio de votos (http://www.cne.gob.ve/resultado_presidencial_2012/r/1/reg_000000.html), durante las elecciones del 16D tal diferencia se cifra preliminarmente en unos 800 mil votos. Ello revela con claridad que, de mantenerse la abstención en el voto chavista en el 2013, lo cual es más que probable, dado que el candidato no sería Chávez  sino Maduro, la necesidad de votos para un triunfo de Capriles sería más que alcanzable, con sólo captar un monto de votos que se acercara a los 6 millones y medio de votos que ya logró en las elecciones del 7O frente a Chávez.

Piénsese, además, que el nuevo triunfo de Capriles en Miranda se logra a pesar de que Chávez había instruido abiertamente a su vicepresidente Elías Jaua y sus huestes, sobre la necesidad de conquistar este bastion de la oposición a toda costa. Consecuente con este mandato, el gobierno chavista destinó una inmensa cantidad de recursos para captar el voto mirandino, que se tradujo en sobornos, entrega de electrodomésticos y viviendas, inauguraciones aceleradas de obras no terminadas (estaciones del metro, por ejemplo), ofrecimientos a granel y publicidad de todo tipo. Por tanto, a pesar de las manifestaciones públicas de alegría, por el hecho de haber ganado el 16D en la mayoría de los estados, para supuestamente obsequiarlas como regalo a un Chávez convaleciente en Cuba, lo realmente cierto es que en la cúpula chavista hay un clima de desolación por no haber podido cumplir con el deseo de Chávez, de capturar a Miranda, el buque insignia de la oposición, y de paso perder la importante plaza de Lara, en manos de Henri Falcón, un ex-chavista de reconocido liderazgo en la región centro-occidental del país. Chávez, quien como militar sólo sabe reconocer victorias totales, así se los reprenderá, si acaso ya no lo ha hecho desde su supuesto lecho de enfermo en Cuba.

Por supuesto, no deja de ser lamentable que se haya perdido por escaso en algunos estados que venían siendo gobernados por la oposición democratica, como son los casos de Carabobo, Nueva Esparta, Táchira y Zulia. Independientemente de que las causas de esta derrota deberán analizarse para adoptar los correctivos necesarios, notamos que los triunfos del chavismo en estos estados han permitido a Chávez acentuar la militarización de los mandos politicos regionales. Esta militarización puede estar vinculada a la necesidad de mantener la predominacia del carácter militarista del regimen chavista, en caso de que Chávez fallezca o sea inhabilitado y deba procederse a convocar elecciones para designar un nuevo presidente.

Sinembargo, aún en la pérdida de las indicadas gobernaciones podrían encontrarse elementos que coadyuven a la alternativa democratica, a obtener el triunfo en unas eventuales elecciones para designar un sustituto de Chávez el próximo año. Ésto, porque la señalada militarización de las gobernaciones en manos chavistas, y/o la elección de ex-ministros u otros altos personeros chavistas como gobernadores, ha motivado que éstos se encuentren impedidos, al menos legalmente hablando, de realizar una campaña política activa en favor de Maduro, para el caso de que éste sea designado como el candidato del chavismo en tales elecciones. En cambio, los candidatos a gobernadores de la oposición democratica que resultaron perdedores el 16D, quienes son líderes naturales en sus respectivas regiones, estarían en plena capacidad de desarrollar labores de proselitismo politico, para recuperar el terreno perdido frente a sus electores y obtener votos para Capriles o quien en definitiva sea designado como candidato de la alternativa democratica en las elecciones del 2013.

Cuando hacemos estas consideraciones, no pretendemos pasar por alto, que las condiciones de parcialización del CNE y de ventajismo gubernamental que privaron en las elecciones del 16D fueron las mismas que ya había conocido el país en el proceso electoral del 7O. Nuevamente, se vió la utilización parcializada de cada recurso del poder, concentrado en Chávez y su gobierno, en favor de los candidatos chavistas a gobernadores, bien sea para el chantaje a los empleados públicos, el desequilibrio en la propaganda electoral, el soborno de los electores y/o la conducta omisiva de los funcionarios electorales frente al ventajismo oficial. Sin duda, en la presencia de estos factores de desequilibrio electoral, puede encontrarse en buena parte la explicación del mayor voto chavista en las contiendas electorales del 7O y 16D. Esta es una materia que requiere una prioritaria atención por parte de la MUD y de los partidos que integran la alternativa de oposición democratica, con el fin de que se establezcan condiciones que garanticen el equilibrio electoral entre los candidatos del gobierno y de la oposición, en toda elección futura, incluida la que eventualmente podría ser llamada a celebrarse el próximo año, para designar el sucesor de Hugo Chávez Frías en la presidencia de la república.

En pocas palabras, los resultados obtenidos en la reciente elección para gobernadores de los estados en Venezuela, a pesar de que fueron desfavorables para la oposición, también permiten considerar elementos positivos, con vista al proceso electoral que eventualmente podría ser llamado el próximo año para designar el succesor de Hugo Chávez en la presidencia de la república. En las consideraciones que anteceden se comentan algunos de estos elementos, incluida la reafirmación de Henrique Capriles Radonski, como lider indiscutible de la alternativa democratica, al haber obtenido la reelección como gobernador del Estado Miranda, pese a la instrucción impartida por Chávez de obtener su derrota a toda costa, y no obstante la presencia de un ambiente altamente adverso, producto del ventajismo del gobierno y el carácter parcializado del Consejo Nacional Electoral. La necesidad de establecer condiciones de equilibrio, para la participación del gobierno y la oposición en futuras elecciones, debería merecer atención prioritaria por parte de la MUD y los partidos politicos de la oposición que se encuentran aglutinados en esta organización, so pena de que se perpetúe en el tiempo el ambiente favorable a la ejecución de un fraude electoral continuado por parte del gobierno chavista. Veremos…






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