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noviembre 10, 2013

Un libro de Ken Follet: Caída de Gigantes

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Written by: analisislibre
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En pocas palabras. Javier J. Jaspe / Washington D.C.   

 La llegada de la estación de la caída de la hojas, me trajo también la grata oportunidad de leer un nuevo libro de Ken Follet. Se trata del primero que integra su trilogía sobre el siglo XX, llamado en ingles: Fall of Giants (DUTTON, Penguin Group (U.S.A.) Inc, 987 páginas. Octubre 2010). Este libro cubre hechos significativos ocurridos entre junio 1911 y enero 1924, especialmente la primera guerra mundial 1914 – 1918-1919.

 El aludido libro puede inscribirse en la categoría conocida como novela histórica, donde se mezclan hechos imaginarios con hechos registrados por la historia de la época, objeto de la labor creativa e investigativa del autor. Follet ha dado notables muestras en libros anteriores, como el que escribió sobre las catedrales europeas (The Pillars of the Earth), de dominar con gran maestría este género literario, si bien hay serias reservas en algunos escritores a la hora de aceptar la misma existencia de tal género, al cual achacan, por su dualidad historico-literaria, más defectos que virtudes.

Prescindiendo de la discusión indicada en último término, puede decirse de entrada que el presente libro de Follet combina armoniosamente personajes de ficción con personajes históricos, reafirmando con creces la merecida fama que lo ha convertido en uno de los escritores de lengua inglesa más leídos en los últimos tiempos. Sólo nos atrevemos a indicar que el libro llega a ser en algunos casos abrumador en el número de detalles que incluye para ilustrar el ambiente y la actividad de los personajes, casi como que si el autor pretendiera más bien escribir en alguna medida, una especie de pre-guión para una película. Ésto no es una crítica, sino una cuestión de gusto. Personalmente, hubiésemos preferido un menor grado de detalles, pero la experiencia muestra que varios de los libros de Follet han sido llevados al cine, por lo que el autor puede haber adelantado una labor cuidadósamente descriptiva que podría ser necesaria, en caso de que este libro tenga el mismo desenlace.

Resultaría prolijo referirse a los multiples aspectos tratados en este singular libro, por lo que a continuación, dentro de las limitaciones de espacio, reseñamos brevemente aquellos que nos han parecido más relevantes, particularmente en su marco histórico, ya que en definitiva los personajes de ficción no hacen sino acomodarse a este último, gracias a la magistral tarea emprendida por Follet. Veamos.

La primera guerra mundial como epicentro – La primera guerra mundial tanto en sus causas, desarrollo y desenlace, como en sus efectos inmediatos, constituye el epicentro en torno al cual giran los personajes de la novela de Follet. Como era de suponerse, la referencia al asesinato del archiduque austríaco, Fernando, en Sarajevo, se le retrata como lo que fue, la chispa que desencadenó los acontecimientos que trajeron consigo las declaraciones de guerra entre Alemania y Austria, por una parte, y Francia, Inglaterra y Rusia (conocidos como las fuerzas aliadas), por el otro, para luego envolver al imperio Otomano y  Bulgaria al  lado de los primeros, y Japón, Italia y Estados Unidos, a favor de los segundos.

Causas de la guerra – Otra cosa son las causas del conflicto, las cuales incluyen, entre otras y sin que pretendamos indicar orden de importancia o precedencia histórica: las exigencias realizadas por Austria a Serbia como contrapartida del asesinato indicado arriba; la derrota y humillación sufrida por Francia al perder la guerra Franco-Prusiana (1871), como consecuencia de la cual, Alemania se anexó Alsacia y Lorena, le exigió a Francia importantes pagos por reparaciones de guerra y el emperador alemán fue coronado en el salón de los espejos del Palacio de Versailles; el temor de Rusia de perder el acceso a los puertos de sus productos, si Serbia era invadida por Austria; el empeño de Alemania de armarse y construir una flota maritima con capacidad de desafiar a la armada inglesa, así como de expandir su imperio; y el interés estratégico inglés de conservar su dominio del comercio maritimo como garante del poder imperial ejercido sobre sus colonias. En otras palabras, causas que están principalmente ligadas a los países imperiales de entonces, a las relaciones que mantenían con sus colonias, al desarrollo de sus corrientes de comercio y al afán de cuidar o expandir los confines de sus respectivos imperios.

Desenvolvimiento del conflicto – Follet describe en toda la majestad de su horror, el desarrollo de la primera guerra mundial, principalmente, la llamada lucha de trincheras tanto en el frente oeste (Belga-Francés) como en el del este (Germano-Ruso); la importancia del ferrocarril como medio de comunicación y apoyo; el creciente y devastador número de bajas sufridas por las partes en conflicto, en avances de territorio prácticamente insignificantes; y la paralización de hostilidades por períodos largos, debido a la falta oportuna de provisiones, indecision de los comandos, ausencia de refuerzos, deserción de tropas o manifestaciones de indisciplina de las tropas. Igualmente, destaca el carácter crucial que Alemania le atribuyó a la guerra naval para neutralizar la flota inglesa, así como para boicotear el comercio de los países aliados e impedir su aprovisionamiento.

En su guerra maritima Alemania llegó hasta el punto de declarar y practicar un ataque general e indiscriminado que causó la muerte de ciudadanos de Estados Unidos, originando reacciones adversas de este país que luego se sumarían a los motivos que lo llevaron a incorporarse a la guerra en favor de las fuerzas aliadas, en abril de 1917. Esta decisión fue adoptada por Estados Unidos después de recibir información confidencial de Inglaterra, sobre la decisión de Alemania de invitar a México a sumarse al conflicto en su favor, a cambio de ayudarla a recuperar los territorios de Arizona, Nuevo México y Texas.

Desenlace y final de la guerra – La intervención de Estados Unidos en favor de las fuerzas aliadas fue crucial para que la guerra terminara siendo ganada por estas últimas. Luego del final de hostilidades en noviembre de 1918, el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, desarrolló una ofensiva diplomatica para que el conflicto concluyera definitivamente con la suscripción de un tratado de paz que al mismo tiempo creara una Liga de Naciones que sirviera de foro para prevenir futuros conflictos entre los países miembros. Aunque el Congreso de Estados Unidos  no llegó a ratificarlo y Estados Unidos no fue un miembro de la Liga de Naciones, este tratado (Tratado de Versailles) fue suscrito por las partes en conflicto el 28 de junio de 1919, es decir, cinco años después del asesinato del archiduque Fernando en Sarajevo. La ceremonia de firma se realizó en el mismo salón de los espejos del Palacio de Versailles, donde Francia fue humillada al final de la guerra Franco-Prusiana en 1871, según lo indicáramos arriba. Esta vez, Alemania fue obligada a aceptar su responsabilidad en la guerra y a pagar una elevada suma en concepto de reparaciones por los daños que sufrieron los otros países con motivo de la misma. Un episodio que constituirá antecedente importante entre las causas de la segunda guerra mundial.

Efectos de la guerra – Los efectos de esta guerra fueron altamente negativos para los países contendientes, particularmente en lo que respecta a la pérdida de muchas vidas de jóvenes que fueron llevados a las trincheras, casi con seguridad de que serían masacrados en una lucha de poderes imperiales en beneficio de sus respectivos intereses. Los imperios Austro-Húngaro, Alemán, Ruso y Otomano desparacieron. Los países participantes quedaron con importantes deudas contraídas para adquirir armamento y mantener la guerra.

De manera más específica, realizamos un breve repaso de efectos inmediatos en algunos países:

Alemania – Alemania queda prácticamente destruída, humillada y con una carga descomunal de deudas que saldar para compensar a los países vencedores por los daños que sufrieron durante la guerra. Su economía se vió sometida a una hiperinflación que Follet representa muy bien en los sinsabores de la vida de sus personajes, haciendo colas en la madrugada para poder pagar un pedazo de pan con billones de marcos, antes que la cotización del día hiciera inservible el dinero que habían ganado durante la noche anterior, en oficios relacionados con bares y cabaréts que a pesar de las dificultades siempre se mantenían activos. Los partidos socialdemócratas que toman el poder luego de la abdicación del emperador alemán, se muestran ineptos para emprender una labor de recuperación política, económica y  social, dando lugar al surgimiento de movimientos inspirados en doctrinas comunistas o facistas, como el partido Nazi fundado por Adolf Hitler y la insurrección golpista llamada por éste desde un salon de una cervecería en Munich en noviembre de 1923.

Francia – Francia recupera el orgullo herido gravemente como resultado de su derrota en la guerra Franco-Prusiana y la humillación que sufriera en Versailles en 1871. Vuelve a integrar a su territorio, las regiones de Alsacia y Lorena. Sinembargo, en su empeño de vengarse, exigió a Alemania la entrega de elevadas sumas de reparaciones, más allá de su capacidad de pago, contribuyendo a sembrar las bases para el resentimiento del pueblo alemán y el surgimiento del partido Nazi.

Rusia – El libro de Follet dedica una buena parte de su contenido a los cambios ocurridos en Rusia, con motivo de su participación en la primera guerra mundial, no sólo en las acciones desarrolladas por el ejército ruso en las trincheras, sino igualmente a los conflictos y las transformaciones políticas ocurridas en el seno de la sociedad rusa: la oposición de las tropas a participar en la guerra, la confrontación entre los partidos social demócratas (mencheviques) y el partido comunista (bolcheviques), por conquistar el favor de las masas obreras y campesinas; el surgimiento de los soviets como mecanismo de organización politico-social para dirigir el movimiento revolucionario en contra del Zar hasta su abdicación; el regreso a Rusia de Vladimir Illich Lenin desde Suiza, donde había permanecido exiliado muchos años, gracias al patrocinio y financiamiento de Alemania; la toma del poder por el partido comunista bajo el liderazgo de León Trosky y Lenin en noviembre de 1917; el armisticio con Alemania para retirar a Rusia del conflicto, acción que algunos atribuyen a una contraprestación de Lenin con dicho país por la  ayuda recibida antes indicada; y la fracasada lucha contrarrevolucionaria del llamado partido Blanco para derribar al partido comunista, con el apoyo secreto del gobierno inglés.

Inglaterra – Sin duda, no sólo por tratarse de un escritor inglés, sino también por el importante papel jugado por Inglaterra durante la guerra y los efectos de ésta en la sociedad inglesa, gran parte del contenido del libro se dedica a dicho país. En este contenido se destacan los efectos producidos en las relaciones entre los personajes de la nobleza y los trabajadores; en la incorporación de la mujer a mayores campos de trabajo y a la actividad política; en la cristalización exitosa de las campañas encaminadas a obtener el voto femenino; en la conquista de mejores condiciones para los trabajadores; en las interioridades de la lucha política a fin de mantener, pese a las diferencias partidarias, un frente unido para combatir al enemigo durante la guerra; en el fortalecimiento del partido laborista, el cual, aun guardando claras diferencias doctrinales con el partido comunista, debe en parte tal fortaleza a las repercusiones de la revolución rusa en Inglaterra, hasta convertirse en el segundo contendor politico interno luego del partido conservador, relegando el partido liberal a un tercer lugar; y en el nombramiento de  Winston Spencer Churchill, por el Primer Ministro, David Lloyd George, como Ministro de Guerra, como presagio del destacado papel que le tocaría desempeñar al primero durante la segunda guerra mundial, materia del siguiente libro de la trilogía de Ken Follet sobre el siglo XX.

En pocas palabras, Fall of Giants (Caída de Gigantes), un libro de Ken Follet que bien vale la pena leer y que desde ya motiva las ganas de iniciar la lectura del segundo libro de su famosa trilogía, donde describe los entretelones en la vida de personajes reales o ficticios durante los más relevantes acontecimientos del siglo XX. Veremos….

 

 






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