America Latina

July 10, 2009

Alfredo Sadel: Algo más que un tenor

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Written by: analisislibre
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A su regreso triunfal de Europa como tenor operático, Sadel reunió a un grupo de sus allegados en un encuentro donde sobresalieron las anécdotas de su gira. En la foto, Mario Suárez, Simón Diaz, un amigo, Virgilio Galindo (Ruyío), Alfredo Sadel y José Emilio Castellanos.
 

Nada fue fácil para Alfredo Sadel. Su estrella, su tenacidad y fundamentalmente, su extensa y cuidada calidad artística, le permitieron sobresalir en el escenario musical, aun cuando algunas de sus facetas creativas no han sido reivindicadas. Sadel fue algo más que un tenor.

 por José Emilio Castellanos
New York, NY

Sentado junto a su piano de cola, cubierto desordenadamente por centenares de discos lp’s de grandes tenores de todos los tiempos, me comentaba en esa oportunidad: ¨ Cada edad tiene una etapa nueva que cumplir. Fue ese uno de los postulados del inagotable humanista Leonardo Da Vinci, quien dijo, al mirarse viejo en el espejo, que no le importaba estar viejo ni le importaba morir; que había cumplido con la vida ¨.

Había nacido en una casa sin número, entre Cruz de La Vega y Palo Grande, para luego ser aplaudido en grandes escenarios del mundo; de muchacho quiso casarse en la popular iglesia de Capuchinos, pero su matrimonio se efectuó, por vía de excepción, en el Palacio Presidencial de Miraflores; de sus pocos ingresos como telegrafista, dibujante y pintor, pagó para realizar sus primeras grabaciones, en acetato, pero al final de sus días había superado las 2000 piezas y 200 larga duración.

Fue condecorado por el dictador Marcos Pérez Jiménez, junto a la Miss Mundo Susana Duijm, pero estaba comprometido con sus ideales democráticos, por lo cual fue objeto de dos frustrados atentados de la Seguridad Nacional en el exterior, por formar parte de un equipo que preparaba un alzamiento contra la dictadura. Hubo dos muertos, al confundirlos con Sadel, contra quien había la orden de asesinarlo en Costa Rica, donde se habían refugiado varios políticos venezolanos perseguidos por la dictadura, entre ellos Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, Oropeza Castillo y los hermanos Grooscors. A ello se sumó una campaña de desprestigio a través de algunos medios en países donde reinaban los regímenes militares.

El día que alcanzó sus 50 años, escribí para el Nacional: ¨ Trovador, cantor de una generación y de los hijos y nietos de esa generación, convertido luego en divo operático, polémico hombre público, ídolo de multitudes femeninas y admirado por los amantes del bel canto, político y antipolítico en ocasiones, dirigente gremial, compositor y torero frustrado, fue antes simplemente Alfredo Sánchez, modesto habitante de una casita de La Pastora… Alfredo Sadel no fue un nombre de batalla. Fue la simbiosis de un trajinar cargado de circunstancias humanas, el resultado de una infancia dura¨.

alfredo-sadelAun cuando con anterioridad Juanito Arteta, Lorenzo Herrera, Luis Fragachán y Héctor Monteverde se habían convertido en pioneros llevando con sus voces y melodias la proyección artística de Venezuela hacia el exterior, ésta toma una dimensión de notoriedad con la aparición del tenor caraqueño Alfredo Sánchez Luna, admirador de Gardel, de quien toma parte de su nombre para unirlo al suyo, creando así su nombre artístico: Sa-del.

Fue pionero en numerosos terrenos. Cantante popular, cantante lírico, empresario de temporadas operáticas, creador de una disquera de producción nacional, la Sonus, torero frustrado, compositor, sindicalista, político, telegrafista, dibujante, con profundo sentir por la amistad y la lealtad. En 1952 fue llamado para protagonizar Flor de campo, el primer largometraje de producción nacional, con música, guión y reparto enteramente venezolanos. En 1953, fue el artista estelar en la inauguración de Radio Caracas Televisión.

Nace el artista
Sadel, un caraqueño de origen humilde, estudiante en colegios públicos (Escuela “Delgado Palacios”, en La Pastora, y 19 de Abril, en la parroquia San Juan), que ingresa luego en el Colegio Salesiano, de Sarría, donde recibiría el estímulo a sus dotes musicales por parte de dos religiosos, los padres Sidi y Calderón. Era, entonces, simplemente el escolar Sánchez Alfredo, como le llamaba el cura del Colegio, lugar donde el mozalbete comienza cantando, pero también despunta como actor de teatro y dibujante.

Gimnasta del equipo escolar, es también ¨cliente fijo¨ de la pared de castigo donde le enviaba repetidas veces el cura consejero, bajo cargos de indisciplinado, peleón y hablador en clases.

En tiempos del gobierno del General Isaías Medina Angarita fue detenido cuando solo contaba once años, por romper afiches gobiernistas. Empezaba a poner en acción sus inquietudes políticas, que luego se orientarán a una actividad clandestina contra la dictadura de Pérez Jiménez.

A los quinces años decide hacerse cantante y descuida los estudios de bachillerato. Se inscribe en la Escuela Superior de Música de Santa Capilla y se hace asiduo visitante de los programas radiales de aficionados, donde acudía como oyente, hasta el día que ¨ es descubierto ¨.

Sadel me lo narró así: ¨ Mario Suárez, entonces el cancionero nacional más destacado, me oye cantar y me recomienda con la dirección de Radio Caracas para que me diera una beca. Muy poca gente creía en mí. No entendían mi voz. Los maestros de canto me rechazaban porque pensaban que no tenía porvenir ¨.

En 1943, participó en un programa de aficionados. Tres años más tarde debutó en Radio Caracas Radio. En 1946 canceló la suma de diez bolívares para grabar un acetato con su voz, y diez bolívares de derecho de autor al compositor Guillermo Castillo Bustamante. La grabación contenía el bolero Desesperación, y el tango Trenzas. Nunca salió al aire, porque el cantante quedó decepcionado con el resultado. Durante un año trajinó el disco, detectando las fallas, hasta que, en 1948, es aceptado para grabar -en prueba- su primera grabación comercial: Diamante Negro, un pasodoble con música de José Reyna y letra de Luis Peraza “Pepe Pito”. Un año más tarde la grabación fue realizada de nuevo, superando fallas.

Sadel con sombrero en la mano

En 1952, graba los temas Déjame, de Conny Méndez y Me queda el consuelo, de Aldemaro Romero. También compone y graba Por el Prado y Cerca de ti. Estaba naciendo el Sadel compositor, autor de letra y música, para dejar un aporte a la creación musical aún no reconocido.

Astro Internacional
El éxito fue tal que a la vuelta de pocos años ya había grabado 200 discos de acetato (78 rpm), para luego convertirse en el primer latinoamericano en grabar un LP, Mi Canción, con la RCA Victor de Nueva York.

Su carrera se agigantó. Su idolatría alcanzó los públicos de Nueva York, donde actuó durante dieciséis semanas consecutivas y grabó dos piezas, Oh Señora María (Pablo Cairo), y Otra Rosa, esta última compuesta por Sadel a la joven que luego sería su esposa, Rosita Rodríguez, a quien había conocido incidentalmente en Nueva York, cuando llevaba un mensaje político al padre de la joven, el ex presidente del Congreso de Venezuela durante el gobierno de Rómulo Gallegos, Valmore Rodríguez.

Ese mismo año Sadel firma un contrato por la RCA Victor y debuta en el Teatro Jefferson de New York. A partir de ese momento comienza su popularidad en Estados Unidos. Actúa en el Ed Sullivan Show, el Colgate Comedy Hour y en Chance of a Lifetime, precisamente los programas estelares de la televisión estadounidense, con una sintonía en todo el territorio. También hace presentaciones para la cadena ABC y en el Hotel Shoreham de Washington. Se había consolidado como un artista de calidad internacional, capaz de llegar a públicos de idiomas distintos al castellano. Tras su presentación en el Teatro San Juan de Nueva York, junto a Lola Flores surgieron rumores sobre un romance entre Sadel y la gran estrella española. Al mismo tiempo, la prensa daba a conocer el nacimiento del primer hijo de Sadel, Carlos Alfredo.

En 1954, obtuvo el premio Chance of a Life Time, como el artista más popular de la televisión de Estados Unidos. Luego vendrían La Habana (1955), apadrinado por Fernando Albuerne y René Cabel, y México (1956). En medio de las giras, de manera incansable continúa sus grabaciones de long play, hasta alcanzar más de doscientos durante su carrera.

En el cine protagonizó diez largos metraje: Flor de Campo (1951), El Ratón (1957), dirigida por Chano Ureta, coprotgonizada por el ex campeón de boxeo mexicano Ratón Macías; Tu y la Mentira (1958), dirigida por René Cardona, con Miguel Aceves Mejías y Evangelina Elizondo; El Buena Suerte (1961); Tres balas Perdidas (1961); En cada Feria un amor (1962); Martín Santos, El Llanero, con la mexicana Lorena Velásquez (Paramount Pictures y una empresa mexicana,1961); La novia del cadete, con la actriz venezolana Eva Blanco y el cantante Raúl Miranda; Misión Atómica; A La Habana me voy y, Un venezolano en México, con Miguel Aceves Mejías.

En 1958 había sido contratado por la Metro Goldwyn Mayer, en Hollywood, como sustituto del tenor Mario Lanza, pero nunca llegó a concretarse el proyecto cinematográfico. De ese periodo surgieron rumores de un romance con una famosa actriz que estuvo vinculada a Frank Sinatra.

Europa y la ópera
Vendría luego la despedida, rumbo a Italia y Austria donde realizaría sus estudios de canto operático. Pero no era un adiós a la música popular. Sánchez Luna, el tenor dramático, y Sadel, el ídolo popular, logran fusionarse. En poco tiempo su repertorio incluye a grandes autores de los llamados clásicos o románticos, como Scarlatti, Mozart, Beethoven, autores operáticos como Verdi, Puccini y Bizet, zarzuelas y operetas, sin dejar de lado sus inigualables interpretaciones bolerísticas, el psodoble, el joropo, el tango y la ranchera.

Se había enfrentado a un reto que fue arduo, escabroso, pero nuevamente llegó a metas ambicionadas: el Teatro de la Opera de Hamburgo, el Teatro Mari-insky del entonces Leningrado, la Opera Nacional de Belgrado, la Opera de Odesa, la Opera de Hartford, el teatro Colón de Buenos Aires, el Teatro Colón de Bogotá, el Bellas Artes de Ciudad de México, el Teatro Segura de Lima, y el Teatro de la Opera de St. Gallen (Suiza), entre otros.

Vino otro anhelo: compartir escenarios con figuras consagradas, en escenarios consagrados. Asi, se le ve al lado de José van Dam, Viorica Cortez, Krilovich Marina, Serril Milnes, Lucina Amara, Fernando Corena, Cristina Deutekon y Giorgio Tozzí, éste último, dueño de grandes éxtos en Broadway.

En 1962 debuta en Caracas como cantante lírico en la zarzuela “Los Gavilanes”, en una memorable presentación en el Teatro Municipal, que hoy lleva su nombre.
En Europa se presentó en los teatros más prestigiosos de Yugoslavia, Hungría, Suiza, Francia, España, Italia, Alemania y casi todos los países que integraban la Unión Soviética. En Nueva York se presenta de nuevo, esta vez como cantante lírico, en el Carnegie Hall, con “Cecilia Valdés”. Poco después es contratado por la compañía de Plácido Domingo (padre), para una una gira por Latino América, en la cual tuvo la oportunidad de alternar con Doña Pepita Embil, la madre de Plácido Domingo.
Su paso por Perú quedó grabado junto al nombre de Pepita Embil, en una presentación que los peruanos calificaron como la temporada de zarzuelas más exitosas que se hayan realizado en ese país. Poco después Sadel alternaría con el tenor Plácido Domingo en la temporada de ópera del año 65 en el Palacio de Bellas Artes de México.

Sadel ópera

De espíritu incansable y perfeccionista, Sadel regresa a Europa y debutó como Alfredo Sánchez Luna en el Teatro de la Opera de Münster, en Alemania. Un testigo de excepción, el entonces cónsul en Hamburgo, embajador Régulo Velasco, recuerda la ovación de diez minutos de un teatro eufórico ante la magistral interpretación del tenor veneolano. Un rato más tarde el representante de Mario del Monaco le ofrecería una gira por Europa con 30 presentaciones, pero Sadel decidió marcharse a Viena por razones familiares.

En St. Gallen, Suiza, protagonizó más de cien funciones. Cantó Carmen, La Boheme, Tosca, Don Carlos y El Buque Fantasma de Wagner, Dos Pascuale y Cavallería Rusticana. Allí lo escuchó el crítico Kurt Pahlen, y decidió incluirlo en su libro “Grandes cantantes de nuestro tiempo”. En la Unión Soviética interpretó Tosca, Rigoletto, Traviata, Lucia di Lamermoor y Madame Butterfly.
Al mismo tiempo que desarrollaba su actividad lírica, su pasión por la música popular latinoamericana se mantenía intacta. Fue el primer cantante venezolano en llegar a los escenarios de la Unión Soviética como tenor operático, a tiempo que lo hacía Alirio Diaz como guitarrista y, posteriormente Rosa Virginia Chacín en la canción popular.

Pasa luego a Suiza, España, México y Estados Unidos, donde obtuvo un gran éxito con El Barbero de Sevilla, hasta su regreso a Caracas, donde alterna como intérprete popular y lírico.

Regresa nuevamente a Alemania, esta vez con intenciones de perfeccionar su carrera como tenor dramático. Posee ya una amplitud y un terciopelo vocal que le abriría las puertas de las salas más importantes del mundo operático de Europa. En Suiza es contratado por un año como el primer tenor del Teatro San Gallen, y en Munster, Alemania, consigue cálidos elogios con su interpretación en Don Pascuale. Su voz toma profundidad y es claramente notoria la presencia académica aunque natural, del intérprete de célebres boleros, o arias de Opera.

Así, vino su recorrido artístico por 15 países de la Unión Soviética, el Carnegie Hall de Nueva York y el Mozarteum de Salzburgo, donde había cursado estudios.

Otra Opera: La Política
Sadel no fumaba, bebía muy poco y tuvo cuatro hijos, nietos, un montón de kilos de más y se teñía las canas en sus últimos años.

En repetidas ocasiones me manifestó que un artista no debe estar desvinculado de la realidad del mundo y de su país. Su participación en política dio lugar a distintas interpretaciones pero, a la vez, le colocó en un sitio que el consideraba era distinto a quienes hacen del arte un oficio aislado del compromiso ciudadano, de la actitud ante la vida.

Los días iniciales de la dictadura militar que gobernó a Venezuela entre 1948 y 1958, generaron en el joven aspirante al estrellato una reacción contra las opresiones y los regímenes de fuerza, precisamente en un momento que éstos proliferaban en el continente americano. Escucha entonces de cerca los discursos del poeta Andrés Eloy Blanco (Angelitos Negros), del novelista Rómulo Gallegos (Doña Bárbara), de Valmore Rodríguez y del líder mexicano Adolfo López Mateos.

Poco después sirve de correo clandestino entre la gente de la resistencia contra las dictaduras, entre ellos Rómulo Betancourt, exiliado entonces en Puerto Rico, y se ve de pronto en el exterior metido en una conspiración contra agentes de la policía política del régimen militar de Venezuela, la Seguridad Nacional. Ello originó por parte de los agentes dos atentados contra Sadel, de los que escapa por obra del azar. En Costa rica, en la inauguración de un hotel donde actuó, fue asesinada una persona al ser confundido con el tenor por los agentes. Otro incidente se registró en La Habana, donde gobernaba Fulgencio Batista.

Años después, tras la caida del régimen militar en Venezuela, se registra un hecho con trascendencia política y de titulares en las crónicas de farándula. Sadel anunció su matrimonio con una joven venezolana a quien había conocido en Nueva York, donde se encontraba formando parte del exilio tras el golpe de estado del entonces coronel Marcos Pérez Jiménez contra el presidente Rómulo Gallegos, notable escritor, autor, entre otras obras, de “Doña Bárbara”.

Matrimonio Sadel

El matrimonio se efectuó el 4 de febrero de 1961 en el Palacio de Miraflores, sede de la presidencia de Venezuela, y fue apadrinado por el propio presidente Rómulo Betancourt, el   ex presidente Rómulo Gallegos y el Gobernador de Caracas, Alejandro Oropeza Castillo. Fuera del recinto, una brigada reforzaba la seguridad ante la presencia de una legión de admiradoras, en contraste con la violencia política que se intensificaba en el país, con el surgimiento de movimientos guerrileros de izquierda y golpes militares de derecha. No fue fortuito el matrimonio en el recinto presidencial. Su novia era hija del ex presidente del Congreso Nacional, Valmore Rodríguez, fallecido en el exilio durante la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, y Sadel había sido portador de mensajes entre líderes del exilio venezolano entre Puerto Rico,  Cuba, Nueva York, México y Costa Rica.

Sobre las razones que lo llevaron a casarse en el Palacio Presidencial Sadel me comentó (cita textual): ¨ Yo no decidí casarme en Miraflores. Yo acepté hacerlo. Mi deseo era casarme en la Iglesia de San Juan, en Capuchinos (un sector popular de Caracas), vinculada a mi infancia. El presidente Betancourt, por medidas de seguridad, recomendó que el matrimonio se hiciera en la capilla del Palacio, pero se tomó como una deferencia para mí.¨

La razón era que Valmore Rodríguez, poco antes de fallecer, encontrándose en el exilio, le había pedido a Betancourt que velara por sus hijos. Valmore venía precedido por el prestigio de la honestidad, la calidad de sus escritos periodisticos, y el haber resistido el golpe militar, al trasladarse a la ciudad donde se encontraba la sede de las Fuerza Aerea, para resistir el golpe manteniendo, por horas, un gobierno de resistencia.

Tras éste evento, a Sadel e le vinculó a con la política y más aún, con el partido gobernante Acción Democrática, a lo cual, ante mi pregunta, respondió:

“ De Acción Democrática no quiero saber nada, absolutamente nada. No quiero decir más nada sobre ello. Y que ellos me pregunten por qué¨.

Fuerza natural y hermosos matices
Alfredo Sadel_2En 1988 el musicólogo Guillermo Herrera publicaba un interesante testimonio: “Del Sadel que se presentara exitosamente hace 23 años en el Teatro Colón de Bogotá interpretando La Traviata, El Barbero de Sevilla y Rigoletto, al Sadel de ahora, dedicado a difundir el pentagrama popular de América, queda, mejorada por la madurez, su voz aterciopelada, la perfecta dicción, el claro sentido de la interpretación, la serenidad escénica, la fuerza natural y los hermosos matices”.

El dia de su entierro una multitud le acompaño en un recorrido por la ciudad, hasta llevarlo a la sede de la gobernación de Caracas, frente a la Plaza Bolívar. Ese mismo día era velado en la Cancillería el ex embajador Valentín Hernández, motivo por el cual se encontraba en la parte externa de la Casa Amarilla un pelotón del Ejército para rendirle homenaje al ex – diplomático y ex ministro de Energía. Al aparecer la multitud acompañando a Sadel, cubierto con la bandera de Venezuela, el oficial vaciló unos segundos para luego dar una orden a su tropa: Firmes, honor a Sadel…






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