Opinion

July 30, 2012

Venezuela en Mercosur: sambatango para un réquiem

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Written by: analisislibre

por Angel Mendoza Zabala

El ingreso “a lo Jalisco” de Venezuela como miembro pleno de Mercosur hace que mueva algunas reflexiones y líneas de pensamiento. Por supuesto, se activa la maquinaria de las solidaridades automáticas,  hay quienes afirman que ingresar será la panacea para el país. Ana Elisa Osorio explicaba días atrás, que el ingreso pleno significará un “reto” para el aparato productivo nacional. Es más posible que sea un desafío de la ruleta rusa, que un reto.

Los países miembros del Mercosur son: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. A excepción de Chile, con quien mantiene asociación, el llamado “Cono Sur” al entero forma parte de este tratado que establece, entre otras cosas, la libre residencia con derecho a trabajo de los ciudadanos de sus países en cualesquiera de ellos, sin más acreditación que la tarjeta de ciudadanía (la cédula de identidad, en nuestro caso) y no tener antecedentes penales. Bolivia y Chile también son firmantes del Acuerdo de Brasilia que establece este acuerdo. Creo que es un paso adelante en la pretendida integración suramericana y debo aplaudirlo. Con restricción pero está bien. Podremos “vivir” y residenciarnos en cualquiera de estos países sin mayores trámites. Viajecito al Mundial de Fútbol de Brasil y las Olimpíadas de Río de Janeiro.

Lo preocupante de la participación venezolana en Mercosur no es ese, a fin de cuentas ese es un asunto positivo, sino las cuotas de compra y la participación de mercados. El bloque elimina, prácticamente, las imposiciones arancelarias, establece una sola tasa de importación para los productos fabricados en los países de plena participación, y “la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos”, según la Carta de Asunción firmada en 1991. Y ahí está lo grave.

Supongamos que mañana, se firme el ingreso que ya fue aprobado en Mendoza. Dije anteriormente que fue “A lo Jalisco”, porque la única oposición al ingreso venezolano era la de Paraguay, cuyo senado no estaba de acuerdo por una presunta “falta de democracia” en tierras criollas. Caracas aprovechó que Fernando Lugo, el expresidente guaraní fue destituido por el congreso; (elevó la queja de violación del “Protocolo de Ushuaia I” que establece la suspensión del Estado que incurra en prácticas antidemocráticas); y al ser amonestado y dejado fuera de juego Paraguay,  movió sus piezas en Buenos Aires, y Brasilia (que no Montevideo) para ser aceptado. Supongamos entonces, que se firma el ingreso y somos miembros plenos de un bloque regional que es, a la sazón (Uruguay, Argentina y Brasil mediante), el mayor productor de alimentos del mundo.

Aparecen infinidad de preguntas en el aire, y la primera es, en qué rubro vamos a cubrir las cuotas. Con ella, vienen muchas más: ¿Cuáles son los productos venezolanos fabricados a granel y con calidad certificada a nivel mundial para que circulen libremente y con fortaleza en los mercados del sur? ¿Qué estamos fabricando en la actualidad? ¿Con qué vamos a competir para integrarnos?

Voy a poner un ejemplo: zapatos de mujer. Marca venezolana: Sifrinas, la de Norkys Batista. Marca brasileña: Kolosh. Si la criolla cuesta Bs.240, y la carioca Bs. 250, cuando se abran las fronteras a los containers de estas sandalias, la carioca (al producir más se puede dar el lujo de bajar precios por introducción masiva, abrir puntos de venta exclusivos, hacer desfiles, entre otras estrategias) lleva sus precios a Bs. 180. ¿Cuál comprará el ama de casa desesperada de Carora, que no consigue como rendir su presupuesto?

¿Cuando miles y miles de kilos de carne en canal estén en camino a los puertos venezolanos, provenientes de Comodoro Rivadavia, y esas reses, con todo y flete, cuesten la mitad de lo que vale una producida en tierras nacionales, qué carne para mechar va a preferir una ama de casa desesperada de Caripito para el pabellón criollo? ¿La de Santa Bárbara del Zulia o la de Corrientes? ¿Quien va a comer chivo de Coro si el cordero patagónico es más barato?

Brasil es el productor número uno de pollo y maíz: producen tanto del segundo rubro que hasta un combustible se inventaron con él. El cuero y la carne uruguaya también van a llegar a un país que luce destruido. Brasil, Argentina y Uruguay lo saben, y aprueban inmediatamente el ingreso del país, porque Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del planeta y es un mercado inmejorable: hay crisis, pero las tiendas Zara no dejan de vender ni un día. Sólo en el rubro del crudo somos imbatibles. De resto, no podemos competir en nada. En el resto de las áreas somos un más que excelente mercado para sus productos. Brasilia, Buenos Aires y Montevideo son muy buenos mercaderes, desde antaño. Han hecho un excelente trabajo nacionalista para con sus empresarios.

No critico la integración latinoamericana a ojos cerrados, porque estoy al tanto de saber que Europa pasó por el mismo proceso. Pero Venezuela es total y absolutamente impúber como para iniciar un tratado de esta magnitud y junto a monstruos. Si no estaba de acuerdo con el Alca, no puedo estar de acuerdo con el Mercosur. Son el mismo negro con distinto cachimbo. Es una pelea de puño a subametralladora.

La destrucción del aparato productivo venezolano es evidente: mucho de lo que antes producíamos, ya no lo hacemos, lo importamos. El 90%  de  los productos de la Red Mercal y también de Pdval, es importado. Leche en envases de Larga Duración (UHT) que se consigue en los mercados venezolanos es, ecuatoriana, neozelandesa y, venezolana. La carne de Mercal es brasileña y nicaragüense. ¡¡¡Nicaragua exporta carne para nosotros!!!. La mortadela es brasileña, la mantequilla, también, el aceite, igual.

¿Cómo vamos a competir? ¿Cuáles son las fortalezas que hemos adquirido en los últimos quince años para meternos en semejante lío? ¿Acaso olvida el gobierno nacional que San Cristóbal está comunicado por un puente de guerra provisional? ¿Cómo es que nos vamos a integrar con el sur, si para comunicarnos con uno de los estados más grandes del país, como el Amazonas, necesitamos chalanas como en los años cincuenta?

Cuando estemos integrados totalmente a nivel nacional (como está la Argentina y el Brasil), cuando tengamos un aparato productivo sólido que nos permita competir con calidad, entonces, ese día, podemos pensar meternos en Mercosur. Recuérdese el ejemplo de Grecia. Entró a la zona Euro aún adolescente, y ahora llora las consecuencias. Lo de mañana es una bravuconada de Hugo Chávez, “el cumplimiento del sueño de Bolívar”. Puras flatulencias, gases, asuntos impalpables.

Que no se diga que no se advirtió. Es un suicidio






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